Ximena Sommer

Ximena Sommer: Directora Ejecutiva de ÁNIMA – Bachillerato Tecnológico

¿Cómo surge la idea de Ánima?

Ánima surge a partir de un grupo de personas conectadas con realidad de jóvenes y familias en situaciones de vulnerabilidad social. Surge a partir de tomar contacto con esa realidad, y con la dificultad que éstos jóvenes tienen para culminar el bachillerato.

Esto, vinculado a nuestra experiencia en el mundo empresarial, habiendo vivido el valor que tiene el trabajo en el desarrollo de cada uno, como persona y como profesional, en el desarrollo del pensamiento crítico, de herramientas y de metodologías nos llevó a querer volcar todo esto a propuestas de impacto social.

Esas dos experiencias fueron claves para visualizar la necesidad de pensar en propuestas que articulen educación y trabajo.

Yo hacía trabajo social con un grupo de jóvenes a contra turno, en una propuesta de educación no formal y la mayoría de los jóvenes nos transmitían su intención de dejar sus estudios, o que ya los habían dejado. Veía que no había forma de incentivarlos para que estudiaran porque creían que estudiar no servía para nada. Sentía que no tenían oportunidades donde pudiesen adquirir las competencias necesarias para acceder a empleos de calidad. Visualizaba el valor del mundo empresarial para aportar a propuestas de impacto social, por lo que después de hacer un posgrado en políticas sociales, vi otros modelos educativos como el “modelo dual” alemán, que interpreta al trabajo como espacio de aprendizaje complementario al aula.

En el 2014, decidí volcarme a pensar y diseñar una propuesta que respondiera a las necesidades de los jóvenes aprovechando las oportunidades del mundo del trabajo. Conformamos un equipo de trabajo y luego de una investigación en el marco del posgrado que hice, buscamos plasmar este modelo en una propuesta alternativa y complementaria a las existentes, que respondiera a los altos niveles de deserción en el ciclo de Bachillerato (solo el 7% de jóvenes terminan el bachillerato siendo la primer causa de abandono la falta de interés y motivación por lo que se aprende) y tendiera oportunidades a los jóvenes para acceder a empleos en áreas ocupacionales de calidad y crecimiento. Recuerdo un indicador que también nos impulsaba a visualizar el valor de la propuesta que era que el 70% de jóvenes consigue trabajo a través de sus redes de contacto, lo cual demostraba que muchas veces lo que los jóvenes necesitan son redes de contactos, conocer nuevas oportunidades. Y por otro lado las empresas necesitaban gente, jóvenes con ganas de aprender y crecer. Se necesitaba acercar ambos mundos. Había que lograr que el mundo empresarial mirara a este sector de la población,que se implicara y aportara en su formación. Es así que nos propusimos crear una institución en el ciclo de Bachillerato con la modalidad de formación dual, que implica que los jóvenes aprendan también trabajando. En el 2016 recibimos a la primera generación de alumnos, luego de un 2015 de mucho trabajo, de conformar una Comisión Directiva de confianza que nos permitiera constituirnos jurídicamente como Asociación Civil; convocar a los jóvenes; generar un cuerpo docente, capacitarnos, etc.

¿Cómo fueron los primeros pasos del proyecto? ¿Qué significó para ti el Estudio Fernández Secco & Asociados en el proceso?

El proceso de constitución costó mucho. Se requirió mucha perseverancia, pero fuimos encontrando oportunidades y gente que nos ayudó. En los primeros pasos el Estudio cobró una gran importancia, sobre todo en lo que refiere al asesoramiento jurídico y la constitución de la Asociación.

En el 2014, habiendo decidido embarcarnos a crear una institución para implementar la propuesta de formación dual, las primeras preguntas fueron “qué” y “cómo lo hacemos”.

Al momento de sentarse a escribir los estatutos, a pensar jurídica y estratégicamente cómo íbamos a trabajar, y de ahí empezar a gestionar todos los beneficios y acuerdos a nivel estatal y aprobaciones, Agustina cobró una importancia vital. Era necesario tener a alguien cercano y con un interés genuino, con comprensión sobre lo que estábamos haciendo, para poder pensar la mejor forma de acompañar lo que íbamos a hacer.

Una vez constituidos, en febrero de 2015, conseguimos gente que quisiera estar en la Comisión Directiva dentro de la órbita de la educación y el trabajo, el siguiente paso fue el Registro de la Asociación ante el Ministerio de Educación y Cultura, y lograr la aprobación, lo logramos en tiempo récord; yendo todos los días corriendo atrás del expediente, rogándole a los funcionarios. Agustina siempre estuvo asesorándonos y ayudándonos, ella y todo el equipo del Estudio. Fueron actores muy importantes ya que nosotros no sabíamos del tema y nos facilitaron todo.

Después tuvimos que conseguir la exoneración fiscal que requiere de la aprobación del Ministerio de Educación y Cultura, e ingresar en el sistema de donaciones especiales del Ministerio de Economía, que nos permitió acceder a gran parte del financiamiento del Proyecto y nos daba credibilidad.

Luego siguieron la habilitación ante la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), la contratación del equipo, la elaboración de los contratos de trabajo y el cálculo de retribuciones del personal, donde también contamos con el apoyo del Estudio. Hoy puedo decir que el proceso fue muy cómodo para nosotros y accesible.

Pasado el período de puesta en marcha continúan -hasta la fecha- brindándonos servicios en lo que refiere al cálculo de retribuciones personales del personal, asesoramiento en la celebración de contratos necesarios para nuestra actividad, derecho laboral, aspectos regulatorios y servicios notariales todo en forma honoraria.

¿Cómo describirías a Ánima hoy? ¿Cuál es el rol que buscan cumplir?

Es una institución educativa orientada al ciclo de bachillerato con formación técnico profesional en las áreas de administración y tecnologías de la información y comunicación (TIC), con una modalidad educativa que reconoce el trabajo como un espacio de formación importante y complementario al aula. Hay mucho para ofrecerles a los jóvenes en esas dos áreas de formación, que les permiten formarse y crecer, ya que ambas tienen una alta demanda a nivel de mercado.

Hay una dualidad entre educación y trabajo y está dirigido a jóvenes que viven en situación de vulnerabilidad social. Esta propuesta tiene valor enorme para cualquier joven, pero más para los jóvenes de estratos sociales menores, ya que en general no culminan los ciclos educativos por la necesidad de salir a trabajar o por no ver el valor de la educación, causando así que no puedan acceder a oportunidades.

Ánima es una institución que une el mundo de la educación y el de la empresa. Muestra a la empresa y tiene los mecanismos para que pueda visualizarse como un actor en la sociedad y ser parte de la formación de nuevas generaciones, desde el lado de una política empresarial de crecimiento y formación.

No nos contactamos tanto con el lado de responsabilidad social, le planteamos la propuesta a la empresa desde visualizarse como un actor fundamental en la formación de su gente para el crecimiento y desarrollo, y que va a tener repercusiones importantes en su productividad y desarrollo, ya que cuanto más formada sale la gente, más crecimiento hay y esto es parte del valor que Ánima.

¿Qué es ser una Empresa Formadora?

Consiste en que la empresa, primero que nada, visualice el valor que tiene en la formación de los jóvenes junto con Ánima. La propuesta de formación dual de Ánima implica que los jóvenes en el segundo y tercer año de bachillerato estudien y trabajen a la vez. Que aprendan trabajando, que apliquen en el trabajo lo que aprenden en el aula.

Busca mostrar el valor de estudiar, aplicando en la empresa lo que el joven aprende en el aula y que esto a su vez sea una fuente de ingreso. También permite que los jóvenes extiendan sus redes de contacto; que un joven vaya a trabajar a un estudio como lo es Fernández Secco lo habilita a contactarse con profesionales, otros estudiantes, gente diferente, gente fuera de su círculo, de su medio, aprender a relacionarse y desenvolverse en otro ambiente, enfrentarse a situaciones reales de vida, siempre acompañado por Ánima.

Implica que la empresa se comprometa con Ánima, reconociéndose como empresa formadora, no solo desde la responsabilidad social, sino que también mirando a ese ser humano que se está formando en la empresa y reconociéndolo como un recurso humano valioso. Es necesario el compromiso de generar plan de formación en conjunto con Ánima que acompañe al perfil de egreso de Ánima y que a su vez tenga valor para la empresa.

¿Qué consejo le darías a una persona que quiera empezar un proyecto social?

¡Que se puede! Implica perseverancia, querer trabajar mucho con otros, estar dispuesto a pedir ayuda y dejarse ayudar, a equivocarse, hay que tener apertura.

El consejo sería dejarse llevar por la movilidad interna que impulsa a hacer un proyecto social. Hay que acompañarse a nivel personal, ya que implica enfrentarse a cosas nuevas, dependiendo del perfil, pero en mi caso fue entrar en un mundo muy diferente, en tamaño, implicancia, exigencia y objetivos.

Requiere de una implicancia y acompañamiento personal; trabajar con otros, conformar equipos, contagiar y buscar muchos apoyos, ir despacio. Más vale ir despacio y tomarse los tiempos, hay que saber que no va a salir bien de una. Confíen en lo que sienten y lo que los mueven, y sobre todo en su equipo.