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Entrevista a la Dra. Sofía Sierra, profesional que integra nuestros equipos de Propiedad Intelectual & Contabilidad e Impuestos

¿Por qué decidiste estudiar Derecho?

Es una historia bastante graciosa. Cuando cursaba tercer año de liceo una profesora de Química (que hoy día recordamos con más cariño que el que le manifestábamos en clase) decidió que, dados los bajísimos resultados obtenidos en el escrito final, aquellos alumnos que regularmente obtenían notas mayores a 9, tendrían derecho a reiterar la prueba final.

Como nunca fui gran fanática del área científica, mis promedios rondaban siempre el 7 u 8, por lo cual el criterio establecido no me ofrecía esa segunda chance para mejorar mi promedio. ¡Esto me rechinó al instante!

Hasta el momento, lo único que sabía del derecho eran unos conceptos básicos aprendidos en clase de Educación Social y Cívica. Pero después de una larga noche leyendo la Constitución y repasando la tabla periódica con una amiga (que hoy casualmente es Ingeniera Química), nos presentamos ante la profesora con una argumentación basada en el artículo 8 de la Constitución y el Principio de Igualdad, reclamando hacer nuevamente el escrito.

Luego de que la profesora accediera a nuestro planteo, el saldo final fue: un nuevo 7 en Química, mi primera batalla legal ganada y una anécdota divertida de como creo descubrí mi profesión.

¿Cómo fueron tus primeros años como profesional? ¿Qué extrañas de esos primeros años?

Mis primeros pasos como profesional propiamente dichos fueron en el departamento contencioso del Estudio Guyer & Regules. Más allá de las intensas de jornadas de procuración, corriendo entre Juzgados y diversos organismos públicos, lo que más extraño de mis primeros años como profesional es la intensidad del aprendizaje, cuando se llevan por primera vez a la práctica todos los conocimientos adquiridos en Facultad.

¿Cómo te incorporaste al Estudio Fernández Secco & Asociados?

Durante el año 2017 decidí hacer un corte muy importante en mi vida, y vivir un año fuera del país, en una de las ciudades más increíbles que he conocido hasta el momento: Sídney. Con el programa “Working Holiday” estuve viviendo varios meses en la capital australiana y recorriendo gran parte de Asia, en el segundo semestre del año.

En el 2018, me tocó volver a la realidad, como quién dice, pero a una realidad que ya empezaba a extrañar, pues siempre tuve la certeza de querer volver al país a ejercer la profesión. Volví con la idea de retomar el derecho, pero esta vez, intentar profundizar en algún área específica del derecho civil y comercial (que ya tenía en claro era lo que me gustaba), aunque sin saber demasiado en qué.

Con Paula habíamos sido compañeras en Guyer & Regules, aunque integrando distintos departamentos, y cuando volví a Uruguay ella me contó de la oportunidad laboral que justo se había abierto en Fernández Secco. Yo no escuchaba hablar de las marcas y patentes desde una única clase de Comercial I, pero me di cuenta que la propuesta se alineaba bastante con mi plan de vuelta.

Después de entrevistarme con Gonzalo y Agustina, me di cuenta que era una oportunidad que no podía dejar pasar, y desde comienzos de 2018 me integré al equipo legal del Estudio.

¿Cómo es un día típico en el estudio?

Un día típico en el estudio empieza con el mate pronto a las 9.00, revisando las notificaciones electrónicas en la casilla del Poder Judicial y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Como muchos de los clientes son extranjeros, las mañanas en general se pasan entre charlas de oficina y respuestas de correos electrónicos que recibimos durante la noche y la madrugada. Luego en la tarde viene la etapa de mayor productividad jurídica: redacción de escritos, seguimiento de expedientes, reuniones de equipo y con clientes, etc.

La rutina se rompe los días de cumpleaños, cuando nos hacemos un ratito para saludar a los homenajeados y compartir algo dulce.

Este año tenés pensado empezar una Maestría ¿Qué te llevo a querer profundizar tus estudios y cómo fue tu proceso de decisión?

Como dice el refrán: “el que mucho abarca poco aprieta”. El plan de volver a ejercer, especializándome en un área concreta del derecho venía de la mano con la idea de iniciar un estudio de posgrado o maestría que me permitiera ampliar mis conocimientos y desarrollar mi capacidad de investigación.

El año de trabajo en Fernández Secco me permitió conocer desde la práctica profesional el mundo de la Propiedad Intelectual, un universo absolutamente nuevo para mí. Y tras repasar algunas alternativas, me interesé por una Maestría en Propiedad Intelectual en la región donde espero profundizar en los aspectos académicos de esta rama del derecho, para acompañar y potenciar mi desarrollo como profesional en una materia que en poco tiempo aprendí querer y disfrutar.

Si hoy no fueses abogada, ¿Qué crees que estarías haciendo?

Siempre me encantó la filosofía y la literatura, y antes de decidirme por la abogacía evalué la posibilidad de hacer una licenciatura en el área. De hecho, es mi plan hacerlo una vez que me retire. ¡Pero como falta tanto, por ahora me conformo con alguna lectura de fin de semana y viendo Merlí en Netflix!